Creación de la Carrera de Psicología en la U.N.T.


Escribir una breve referencia histórica sobre la creación de la Carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Tucumán, obliga a hacer referencia a cuatro aspectos importantes, los cuales corresponden a cuatro etapas bien diferenciadas:
1º- Informar sobre el estado de la Psicología en la época precedente;

2º- Referirse a la trascendencia que tuvo el Primer Congreso Argentino de Psicología;

3º- Noticia sobre la creación y primera etapa de la citada Carrera y;

4º- El arribo de la Carrera al nivel de Facultad.
Respecto de la primera etapa, la cual, de no mediar adecuada información sería imposible imaginar, se refiere a las dos décadas precedentes. Me refiero a las décadas del ´30 y del ´40 del siglo 20.
Referiré en primer lugar parte de un trabajo del Prof. Oscar V. Oñativia, de 1.954. “El desenvolvimiento de la psicología durante los últimos setenta años se ha hecho tan complejo, a diferencia de su larga y silenciosa historia anterior, que difícilmente podría apresarse en una breve fórmula. Al finalizar el siglo XIX, calificativos como “New Psychology” y “Psicología Experimental” intentaban expresar una meta firmemente asegurada. La psicología – decíase – es una ciencia que, gracias a la introducción de la metodología avanzada de la física y la biología, ofrece una madurez y eficiencia como cualquier otra disciplina científico natural.
Sin embargo, este optimismo no había de durar mucho tiempo. Al andar los primeros años de nuestro siglo, la supuesta unidad y consolidación de la psicología quebrábase en un sinfín de orientaciones y escuelas exclusivistas y antagónicas. Frente a esta perspectiva desalentadora, el optimismo anterior es reemplazado por un excepticismo radical”. (1)
La segunda cita, también de 1.954, corresponde al Prof. Placido A. Horas “La psicología es una disciplina que está de moda. Su difusión en los ambientes cultos y populares expresa en el individuo un afán de conocimientos de sus semejantes; arrastra también el riesgo de desfigurarse como en todo proceso de vulgarización científica. Algunas escuelas hasta han ido a buscar en el hombre de la calle muchos de sus pensamientos, reconquistando el aprecio perdido por el sentido común y reconociendo el valor de afirmaciones desechadas por ingenuas en los círculos académicos” … “sin embargo, un clima de excepticismo se ausculta en el ámbito académico cada vez que la atención se dirige al examen de los fundamentos de la psicología. Y la calificación de crisis se diagnostica severamente” (2).
La tercera cita me pertenece. Me refería al caos que reinaba en relación con lo psicológico, durante las dos décadas antes mencionadas. “Todo esto influyó grandemente para una dispersión descontrolada de la temática psicológica, permitiendo que cualquier “dilettante” opinase con la seguridad de sentirse una verdadera autoridad. En realidad, la información que llegaba desde EEUU o desde Europa, mostraba los notables progresos de una ciencia que se desarrollaba con un empuje incuestionable, pero que ofrecía, a su vez, un panorama muy confuso ante la existencia de tantas corrientes psicológicas. Esto, en vez de esclarecer, creaba confusión a quienes se iniciaban sin una buena guía en este camino” (3).
Después de intentar describir ese confuso panorama podemos pasar a la segunda etapa: la reunión del Primer Congreso Argentino de Psicología, que sesionó en Tucumán en 1.954.
Por iniciativa del Departamento de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras, se decidió realizar el Congreso que citaría la UNT. La amplia Comisión presidida por el Rector, Dr. Carlos Aguilar, delegó en los dos profesores Titulares de materias psicológicas de la Facultad (Profesores Oscar V. Oñativia Y Ricardo V. Moreno), en calidad de Secretarios Técnicos, la tarea de redactar el temario, formular las invitaciones, organizar y poner en marcha el citado Congreso.
En esa época, en nuestro país, apenas sobrepasaba de una decena quienes desempeñábamos lo que hoy es tarea de cualquier psicólogo profesional.
El ejercicio de la psicología clínica nos estaba vedado pues la salud física y psíquica pertenecía a la Medicina. Incluso la A.P.A. solo admitía médicos.
En el ámbito de la educación varios habíamos creado o dirigido institutos que terminaron por superar la vieja corriente biotipológica al reemplazarla por la investigación psicodiagnóstica. Pero eso era apenas una actividad inicial y la tarea para realizar en educación era inconmensurable.
En el ámbito laboral se habían creado carreras cortas para formar psicotécnicos. En Buenos Aires, en 1.925, el alemán Carlos Jessinghaus había creado el Instituto de Psicotecnia y Orientación Profesional que, tras un auspicioso comienzo, terminó sin alumnos. En 1.948, de vuelta de la Alemania nazi, intentó recrear un Instituto similar en Tucumán, al aliarse con el filósofo Dr. Benjamín Aybar, quien era profesor en la Facultad de Derecho. Tras la muerte de Jessinghaus, Aybar terminó por crear el Instituto de Psicotecnia y Orientación Profesional, en Tucumán, en 1.950. La prueba que era una carrera menor es que, dos años después, en 1.952, ya contaba con egresados. En 1.953, en Rosario se creó otra carrera corta con igual fin sobre la base del Instituto de Psicotecnia creado en 1.948.
Es decir que, en 1.954 no existía en nuestro país ningún curso oficial o privado destinado a capacitar psicólogos profesionales.
Conocedores del panorama antes señalado y del lamentable estado de la psicología en la Argentina, Oñativia y yo decidimos que el temario del Congreso debía orientarse, en primer lugar, a conocer lo que se hacía en los diferentes ámbitos y, en segundo lugar (conocedores y habiendo padecido los problemas creados por la situación ya descripta), tender, por sobre todo, a crear las imprescindibles carreras para capacitar psicólogos profesionales a nivel universitario.
En relación con este último punto, Oñativia y yo redactamos una Declaración, que sometimos para su revisión a nuestro común amigo, el Prof. Horas, y que luego solicitamos a algunos congresales representativos que acompañasen con sus firmas a las nuestras. Fueron los profesores Eugenio Pucciarelli, Alberto Palcos, Carlos Astrada, Luis Juan Guerrero, Francisco González Rios y Luis Ravagnan.
En una de las últimas sesiones plenarias la Declaración fue aprobada por aclamación.
En su punto segundo decía “La carrera comprenderá un plan completo de asignaturas teóricas y la debida intensificación práctica en las distintas especialidades de la profesión psicológica, otorgando los títulos de Licenciado en Psicología (previa tesis de licenciatura) y de Dr. en Psicología (previa tesis de doctorado)”.
La reacción fue tan positiva que, a su regreso a La Plata, González Ríos propuso crear de inmediato esa carrera de psicólogos la que tuvo que ser postergada por causa de problemas presupuestarios.
La Universidad del Litoral, al siguiente año fue la primera que pudo realizar esa creación y, según el Prof. Gentile, “fue precisamente la recomendación hecha por el primer Congreso Argentino de Psicología” la que fundamentó su origen (4).
En cuanto a la creación de la Carrera de Psicología en la UBA, el mismo motivo lo menciona la historiadora de la psicología en un libro del 2001 (5).
Lo mismo sucedió en las Universidades de la Plata, Córdoba y San Luis. En los cuatro años inmediatos al Primer Congreso Argentino de Psicología, cinco Universidades Nacionales habían creado sendas carreras de psicología. Sólo faltaba Tucumán.
Ese es el tercer paso al que en un comienzo hice mención. Mientras en las otras Universidades intervinieron en la creación de las carreras quienes habían firmado la Declaración o quienes habían contribuido a aprobarla, nosotros que habíamos lanzado la idea en el mencionado Congreso, no podíamos conseguirlo. Claros intereses se oponían.
En primer lugar, una Facultad destinada a formar profesores, dudaba en dar lugar a una carrera profesional que difería en su sentido, de la tónica general.
Pero, con mayor fuerza se oponía el Instituto de Psicotecnia pues, ante la posibilidad de esa creación, intuía su disolución. En realidad nada la afectaba pues ya no contaba con interesados.
Respeto y reconozco la seriedad del Dr. Aybar pero, luchaba por una utopía. Incluso temían que la creación de la carrera facilitase la entrada del psicoanálisis que se oponía a la orientación neo-experimental, al estilo de Wundt o de Meinsterberg, que le había impreso Jessinghaus.
Todo esto redundaba en no lograr el imprescindible presupuesto. Un último intento del Instituto fue llevarlo a la categoría de Licenciatura, pero ya no tuvo inscriptos que lograsen cursarla.
Fue así que, al llegar uno de nosotros al H. Consejo Directivo, una última embestida logró que en 1.959 se crease la ansiada Carrera de Psicología.
El problema entonces se centraba en cómo cubrir las nuevas cátedras que preveía el nuevo plan.
Como el Prof. Oñativia se había radicado en Salta, lo había reemplazado el Dr. Jorge Galíndez en Psicología Contemporánea. Fue así que también se hizo cargo de Evolutiva.
Yo retuve Introducción a la Psicología y cambié Psicología Pedagógica (que antes dictaba en la Carrera de Ciencias de la Educación) por Métodos y Técnicas de Exploración Psicológica y por la Cátedra de Psicodiagnóstico. Luego concursé.
El Dr. Mejail Neme dictó Neurobiología y Raúl Mansilla se hizo cargo del aspecto social.
Siendo jefe del Departamento de Psicología propuse la contratación del Dr. Andrés Nader para cubrir Psicología Profunda que carecía de Titular. Era el primer psicoanalista especializado que llegaba a Tucumán. Otros profesores como Emilio Sarrulle o Marchetti completaban el cuadro docente junto con los profesores de las materias introductorias comunes de la Facultad y otras de tipo cultural.
El Profesor Jorge Bianchi, quien se había especializado en Psicoestadística, completó el primer plan.
Varios planes se sucedieron buscando dar una más completa capacitación a los estudiantes.
Llegamos así a la cuarta y última etapa: la marcha hacia la categoría de Facultad independiente.
La Prof. Olga Doz de Plaza, quien era una de las primeras egresadas de la carrera de Psicotecnia, se adscribió a la Cátedra que dictaba el Dr. Galíndez y junto a él recorrió los pasos de la carrera docente.
Su clara visión organizadora y administrativa le permitió llevar a la Carrera de Psicología primero al nivel de Escuela y, por último, al de Facultad.
Como era necesario normalizar su funcionamiento, se llamó a elecciones para constituir al Honorable Consejo Directivo y para designar Decano.
Resultó elegida como primera Decana la Profesora Psicóloga María Luisa Rossi de Hernández quien, por sucesivas elecciones continuó al frente de la Facultad hasta el tiempo actual.
Este breve historia tiende a poner en claro un proceso que, a través del tiempo, varias veces fue alterado a través de erróneas interpretaciones que hasta llegaron a letra impresa. Doy fé que por haber sido testigo presencial y activo de los tres primeros aspectos referidos, conocí en forma directa la verdad. En cuanto al último punto son testigos quienes aún actúan en la Facultad.

Citas bibliográficas

1- Prof. Oscar V. Oñativia: “Psicología, ciencia joven”. Actas del Primer Congreso Argentino de Psicología. Publicación de la U.N.T. Tucumán, 1.955 – Pág. 119.
2- Prof. Plácido Alberto Horas: “El hombre total como motivo de la psicología contemporánea”. En “Actas” citadas en el punto anterior. Pág. 245.
3- Prof. Ricardo V. Moreno: “Algunos recuerdos personales sobre 50 años de Psicología” en “Psicología: su inscripción universitaria como profesión” de Lucía A. Rossi. Eudeba. Bs. As., 1.997 – Pág. 120.
4- Prof. Antonio Gentile: “Primer Congreso Argentino de Psicología”. Cuadernos Argentinos de Historia de la Psicología. Universidad Nacional de San Luis. Vol. 3 Nº 1 y 2. Pág. 16 – 17.
5- Prof. Lucía A. Rossi: “Psicología: su inscripción universitaria como profesión”. Eudeba, Buenos Aires, 2001. Pág. 13 a 15.

 

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