En una entrevista con La Gaceta, el Esp. Federico Díaz Marino reflexionó sobre los desafíos que enfrenta actualmente el sistema educativo y la necesidad de repensar el rol de la escuela frente a las transformaciones sociales, tecnológicas y culturales.
Durante la entrevista, destacó que más de 10 millones de niños, adolescentes y jóvenes forman parte hoy del sistema educativo argentino y que alrededor de 4 millones de estudiantes pertenecen al nivel secundario. Son, señaló, quienes en los próximos diez años estarán llamados a ocupar un lugar central en la sociedad civil y en los sectores público y privado.
En este contexto, planteó una pregunta clave: ¿qué estamos haciendo hoy para contener, formar y acompañar a esos jóvenes que en una década van a liderar la Argentina?
Para Díaz Marino, pensar en el futuro implica necesariamente mirar el presente y atender las problemáticas que atraviesan a las nuevas generaciones. En este sentido, sostuvo que la escuela ya no puede limitarse a la transmisión de conocimientos y a la evaluación mediante una calificación, sino que debe responder a nuevas demandas vinculadas con el bienestar emocional, las habilidades socioemocionales y la preparación para la inserción sociolaboral.
A estos desafíos se suma el impacto de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías, que están transformando las formas de aprender, enseñar y relacionarse con el conocimiento. La curiosidad, la capacidad de aprender y la adaptación a escenarios cambiantes adquieren, así, una importancia cada vez mayor.
El especialista también recuperó una metáfora que sintetiza algunas de las tensiones que atraviesan al sistema educativo: “tenemos edificios del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI”. Una imagen que invita a reflexionar sobre la necesidad de revisar las estructuras y prácticas educativas para acompañar a estudiantes que viven en un mundo profundamente diferente al de generaciones anteriores.
Asimismo, se refirió al debate histórico en torno a la denominada “escuela del futuro” y a los modelos educativos proyectados hacia 2030. Frente a la velocidad de los cambios, planteó la necesidad de dejar de pensar en un único modelo de escuela para comenzar a observar y revisar de manera permanente lo que sucede en el mundo y las experiencias que se desarrollan en distintos contextos.
En este escenario, pensar la educación implica mucho más que anticipar cómo será la escuela dentro de algunos años. Significa trabajar hoy para formar a quienes tendrán en sus manos el futuro del país, acompañando sus trayectorias, fortaleciendo sus habilidades y generando espacios que contemplen tanto sus aprendizajes como su bienestar y su desarrollo integral.
La reflexión del Esp. Federico Díaz Marino invita, así, a repensar el presente educativo desde una mirada integral y a asumir que el futuro no es un horizonte lejano: se construye cada día en las aulas y en las decisiones que tomamos hoy.
Nota completa: https://www.youtube.com/watch?v=yMqTUraXK00&t=554s

