En el marco del cierre del Congreso Nacional sobre Salud Mental en la Escuela, realizado del 19 al 22 de agosto, la Lic. Marina Lerner compartió una serie de reflexiones sobre los principales aportes que dejó este encuentro, que reunió a la Universidad Nacional de Tucumán y al Ministerio de Educación para pensar colectivamente los desafíos de la salud mental en las instituciones educativas.
Durante su disertación, Lerner destacó especialmente el valor de haber construido un espacio de diálogo entre el conocimiento y las prácticas. “Es fundamental que tanto saber como práctica puedan ir juntos, que puedan interpelarse mutuamente, que puedan pensar un Congreso en conjunto, aunar fuerzas y saberes”, señaló.
Pensar la salud mental también es tomar una posición
Uno de los ejes centrales de su intervención fue la idea de que pensar un Congreso sobre salud mental constituye un acto político, en tanto implica definir desde qué perspectiva se comprende la salud mental y, en consecuencia, cómo se interviene.
“Pensar un Congreso es un acto político porque determina desde qué mirada voy a pensar la salud mental. Y a partir de cómo la pienso, intervengo”, expresó la Lic. Lerner.
Desde esta perspectiva, planteó la necesidad de abordar la salud mental en las escuelas articulando los aportes del saber pedagógico y de la Psicología, sin reducir la mirada a la psiquis individual, sino contemplando los procesos subjetivos que se construyen en el pasaje de la singularidad de cada estudiante hacia una experiencia colectiva dentro de la escuela.
En este sentido, propuso pensar la salud mental no desde la patología, sino desde una dimensión ética, recuperando el papel de las instituciones educativas en la construcción de condiciones que favorezcan el desarrollo de subjetividades críticas y responsables.
El rol de la escuela frente a los consumos problemáticos
Esta perspectiva también atravesó el abordaje de los consumos problemáticos, entendidos como una problemática que requiere generar condiciones institucionales que permitan a los estudiantes interrogarse acerca de sus propias prácticas y decisiones.
Lerner destacó la importancia del rol docente, de los equipos de conducción y de los equipos de orientación en la construcción de estas condiciones: “Cómo pensar las condiciones institucionales que favorezcan el advenimiento de subjetividades éticas capaces de preguntarse sobre sus propios consumos”.
La posibilidad de preguntarse, reflexionar y asumir una posición frente a las propias decisiones aparece así como un elemento central para construir sujetos capaces de elegir de manera responsable.
“Solamente un sujeto en esa posición ética, en esa posición de preguntarse, puede elegir”, sostuvo la especialista, destacando la importancia de propiciar sujetos responsables de sus propios consumos.
Una mirada colectiva para seguir construyendo
Las reflexiones de Marina Lerner sintetizaron uno de los principales sentidos que atravesaron el Congreso: la necesidad de comprender la salud mental en la escuela desde una perspectiva integral, colectiva y ética, que permita superar miradas centradas exclusivamente en la enfermedad o el diagnóstico.
El encuentro reafirmó así la importancia de fortalecer el diálogo entre la Universidad, el sistema educativo y la comunidad, generando espacios de intercambio que permitan construir herramientas y estrategias para acompañar las trayectorias de niños, niñas y adolescentes y promover comunidades educativas más saludables.
Para Lerner, este constituye precisamente uno de los grandes logros del Congreso: haber podido pensar la salud mental desde la articulación entre educación, Psicología, subjetividad y construcción colectiva.


