¿Por qué un Mundial moviliza tanto más que una competencia deportiva? ¿Qué explica que millones de personas compartan emociones, rituales y sentimientos de pertenencia durante cada partido? Estas son algunas de las preguntas que aborda la Mg. Psic. Julieta Combes, docente e investigadora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán, quien analiza el Mundial 2026 desde la perspectiva de la Psicología del Deporte y las ciencias del comportamiento.
Combes, magíster en Psicología del Deporte por la Universidad Autónoma de Barcelona, profesora adjunta a cargo de la Cátedra de Neurobiología e investigadora de la UNT, sostiene que el fútbol profesional es, además de una competencia, un espectáculo social que encuentra su sentido en la presencia del público. «El espectador es un universal en el fútbol profesional. Los partidos se juegan ante el público porque no son simplemente una competencia deportiva, sino también un espectáculo», explica.
La especialista señala que durante un Mundial conviven dos grandes grupos de espectadores. Por un lado, los aficionados expertos, que siguen el desempeño de jugadores y entrenadores, conocen las estadísticas y analizan tácticamente cada encuentro. Por otro, un amplio grupo de personas que habitualmente no consume fútbol, pero que se incorpora a la experiencia mundialista impulsado por el clima social y el deseo de compartir un acontecimiento colectivo.
«Muchas personas manifiestan que solo miran los partidos cuando juega la Selección y que apenas conocen las reglas básicas del juego. Para ellos, el Mundial representa un entretenimiento y una oportunidad para participar de un fenómeno que atraviesa a toda la sociedad», afirma.
Identidad, pertenencia y emociones compartidas
Desde la Psicología, el Mundial constituye mucho más que un evento deportivo. Según Combes, durante la competencia se produce un fuerte proceso de identificación simbólica entre la Selección y la sociedad.
«La gente deposita en los jugadores su esperanza y su confianza. Se proyectan sentimientos de admiración, orgullo y pertenencia. Aparecen expresiones como ‘vamos a ganar’ o ‘Argentina contra el mundo’, que muestran cómo el equipo pasa a representar simbólicamente a toda una nación», explica.
Esta identificación favorece la construcción de una identidad colectiva donde, al menos de manera transitoria, parecen diluirse diferencias sociales, políticas o deportivas bajo una misma bandera.
Al mismo tiempo, el Mundial genera múltiples formas de encuentro. Familias, grupos de amigos, vecinos y comunidades se reúnen para compartir los partidos, mientras que otros eligen vivir la experiencia de manera individual. En cualquiera de los casos, el evento atraviesa la vida cotidiana y modifica las dinámicas sociales.
Cuando las emociones también juegan
La investigadora destaca que existe una estrecha relación entre lo que sucede dentro del campo de juego y las reacciones del público.
«Si durante el partido predominan las peleas o las actitudes agresivas, el público tiende a exaltarse. Existe una homología entre las conductas de los jugadores y las respuestas emocionales de los espectadores», señala.
En este sentido, el Mundial funciona como un espacio de expresión emocional donde se canalizan alegrías, frustraciones, ilusiones y enojos. También aparecen narrativas de revancha y reparación simbólica vinculadas con hechos históricos o rivalidades entre países, llevando a que muchas personas identifiquen el resultado deportivo con el triunfo o la derrota de una nación.
Un fenómeno que trasciende el deporte
El impacto del Mundial también se refleja en la vida económica y cultural. Durante la competencia aumentan las ventas de camisetas, cotillón, alimentos y bebidas, mientras que bares, espacios públicos y hogares se transforman en escenarios de encuentro colectivo.
Desde la Psicología del Deporte, las emociones compartidas —la ilusión, las cábalas, la esperanza y los rituales— contribuyen a fortalecer el sentido de pertenencia y explican por qué los resultados deportivos pueden influir incluso en el estado de ánimo de toda una comunidad.
Aunque existe un sector que permanece indiferente o crítico frente al Mundial, el clima social termina alcanzando a gran parte de la población, integrándola, de una u otra manera, a una conversación colectiva que atraviesa todos los ámbitos de la vida cotidiana.
Nota completa: https://medios.unt.edu.ar/2026/06/23/el-mundial-como-fenomeno-social-la-mirada-de-la-unt-sobre-la-emocion-y-el-impacto-colectivo/